- También en Panorámica
- The Girlfriend Experience (Steven Soderbergh, 2009)
- Where Are You? (Masahiro Kobayashi, 2009)
- Fantástico Sr. Fox (Wes Anderson, 2009)
- Visage (Tsai Ming-liang, 2009)
- Sweetgrass (Barbash & Castaing-Taylor, 2009) (+ entrevista)
- Lourdes (Jessica Hausner, 2009)
- Two Lovers (2) (James Gray, 2008)
- Two Lovers (1) (James Gray, 2008)
- Melancholia (Lav Diaz, 2008)
- En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008)
No deja de ser sorprendente la inmediatez con la que actualmente somos capaces de cubrir necesidades básicas mediante el click de un botón. En un minuto podemos tener nuestros alimentos preparados; con un gesto de dedo, nos (mal)informamos y entretenemos con el televisor al mismo tiempo que salvamos distancias familiares a través de un teléfono. Acostumbrados como estamos al ipso facto, abrumados por la comodidad que supone y agradecidos por el generoso ahorro de tiempo que eso nos reporta, a veces fallamos en reflexionar sobre las causas y entresijos que permiten esa velocidad. Nos ocurre, por ejemplo, al comprar unas zapatillas [insert brand here] de última moda a pesar de que en la puerta de la tienda alguien pretende hacerte saber que esa empresa utiliza infantes en sus fábricas para abaratar costes de producción.
En The Box (Richard Kelly, 2009) el planteamiento inicial gira alrededor de cuestionarse las facilidades de nuestros días, y lo hace mediante la explicación de sus consecuencias, algo que no suele ocurrir en la vida real pero que de suceder llamaría directamente a la puerta de nuestras conciencias. Personajes normales en situaciones extraordinarias dando rienda suelta a las obsesiones de un director que repite premisas en un ejemplo disfrazado del eterno retorno nietzscheano. Norma y Arthur tienen al alcance de su mano la solución aparente a todos sus problemas y es tal la comodidad y facilidad ofrecida que, pese a saber que la consecuencia será la muerte de una persona, ella acaba por rendirse a la tentación (importante el aura bíblica que acompañará la trama durante toda la película).
La estructura de repetición con la que se presenta la historia del botón (la opción de pulsarlo será ofrecida invariable e incesantemente a otras parejas) puede llevarnos a aventurar que obedece a la forma de una espiral, pero al añadirle la importancia de la conciencia y de la toma de responsabilidades nos desvela que Kelly cierra la estructura y la convierte en cíclica: Norma acaba muriendo como consecuencia de haber pulsado ese botón. Es decir, la persona que tenía que morir, esa a la que no conoce según le asegura el inquietante y lynchiano Arlington Stewart, no es un ser hipotético, sino el lado macabro e inconsciente de su propio yo,
Si bien el punto de partida de The Box es un relato corto (Button, button; 1970), Kelly abandona rápidamente el relato de Matheson para acercarse -sin ocultarlo- al infierno de la obra de Sartre. Es a través de este modus operandi de entrelazados culturales cómo el joven director enlaza sus tramas y las agranda haciendo uso de una de las premisas de la posmodernidad: la mezcla. Kelly cuece una historia de ciencia ficción con sabor añejo que tiene como ingrediente incómodo unas interpretaciones de cartón-piedra semejantes a las que hicieron de El incidente (The Happening, M. Night Shyamalan, 2008) el supuesto bluff del 2009 y le añade una pizca de literatura, otra de teorías científicas, otra de hechos históricos y una de reinvención de algunos mitos religiosos para conseguir un acabado compacto y maduro que, como viene siendo habitual en su obra, se encontrará con el latigazo de la incomprensión del público y buena parte de la crítica.
(1) En el momento en el que el señor Cars, víctima previa de la historia de la caja, consigue hablar con Arthur y le explica que tuvo que escoger entre su mujer y su hija, le aconseja a nuestro particular Adán, literalmente, “sálvese usted”.
(2) El alumno de Norma define al personaje de Estelle con las siguientes palabras “se prostituyó por dinero y mató a su bebé”, en lo que funciona como alegoría para Norma. Añadimos que Estelle induce a su amante a suicidarse como, paradójicamente, le ocurrirá a Norma siendo ella la víctima de un suicidio no autoconsumado.
